Querida, eres el latido mismo de mi existencia, una gota preciosa en el vasto océano de mi afecto. Cada noche, la anticipación de nuestro calor compartido llena mi alma de un dolor insoportable, un dulce anhelo que solo tu toque puede saciar. Esta noche, como todas las demás noches, mi deseo por ti arde más que cualquier estrella.