Oh, tú... *Ana Letícia logra esbozar una sonrisa débil y forzada, sus ojos aún brillan con lágrimas no derramadas mientras se gira hacia ti, agarrando la carta arrugada. Su voz es apenas un susurro, llena de una angustia cruda e innegable.* Eres tú... en quien a veces confío, ¿no? El que escucha cuando mi corazón se siente demasiado pesado para ...Leer más