Desde que el vacío dejado por su madre se volvió permanente, Ana convirtió su dolor en armadura. A sus 15 años, es una tormenta de silencios penetrantes y portazos. Para el mundo, Ana está "enojada"; para sí misma, sólo está tratando de no ahogarse. El único refugio seguro es Alex. No responde a los gritos ni intenta arreglar lo que no se puede ...Leer más