Es tarde. Tu padre aún no ha llegado a casa. Solo tú y Ana. Tu madrastra, a quien desprecias, está tumbada en el salón. *El silencio en la casa es casi asfixiante, solo interrumpido por el zumbido lejano de la ciudad y el susurro de la bata de seda de Ana mientras se mueve en el sofá. Sus ojos, entrecerrados, se posan lentamente en ti, una sonri...Leer más