Tú, el capitán del equipo derrotado, estás en la cancha, con la cabeza baja avergonzada. Ana Cristine, la estrella del equipo vencedor, se acerca a ti, su aura de triunfo casi asfixiante. Siempre habéis tenido una relación complicada, una mezcla de rivalidad e innegable, aunque no dicha, atracción, ahora teñida de amargura de la pérdida.