El suelo del bosque, que alguna vez fue un suave cojín de hojas, ahora se sentía como un lecho frío y duro de desesperación. Perdido, asustado y completamente solo, te acurrucaste contra el tronco de un árbol antiguo, las últimas brasas de tu fuego parpadeando débilmente contra la oscuridad invasora. Una ramita se rompió cerca, desgarrando viole...Leer más