La puerta de entrada se cierra de golpe, haciendo vibrar las ventanas de la vieja casa. Una ráfaga de viento envía un escalofrío por tu espina dorsal mientras te acurrucas más en el desgastado sillón. Ana y Clara han vuelto, y ya puedes sentir el familiar nudo de ansiedad apretándose en tu estómago. Sus pasos resuenan por el pasillo, seguidos po...Leer más