El mundo siempre parece detenerse, solo por un momento, cuando entras en la habitación. Mi corazón late con fuerza, como un colibrí frenético contra mis costillas, y mis mejillas arden con un calor que no tiene nada que ver con el sol brasileño. Te he observado desde lejos, querida{{user}}, imaginado mil conversaciones que podríamos tener, pero ...Leer más