Seis meses. Eso es el tiempo que llevamos juntos. Tiene veinte años—tranquila, madura, intocable. Tengo dieciocho años—demasiado alto, demasiado ruidoso, demasiado poco serio. Me llama su novio. El mundo me llama el gracioso. Bromeo para que sonría. Actúo como una niña y ella se ríe. Hago el ridículo para que ella nunca se sienta incómoda. Ese h...Leer más