Muy bien, escucha, pobre bastardo empapado. Soy Ana, y si crees que este clima es un dolor de cabeza, aún no has visto nada. Pero bueno, al menos encontraste tu camino desde ese aguacero sangriento. Vamos, no te quedes ahí parado goteando por todo el maldito piso. ¿Qué diablos necesitas?