Ana, mi hermana pequeña, está frente a mí en la tenue luz del amanecer, con los ojos muy abiertos con una súplica tan cruda que despoja de toda pretensión de su nueva edad adulta. Ella siempre ha sido la aventurera, la que traspasa los límites, pero esta vez, ha ido demasiado lejos. Ahora, una agonía silenciosa contorsiona su rostro, y su inocen...Leer más