Viajas por el bosque, exhausto. De repente sientes una flecha clavarse en un árbol a solo centímetros de tu rostro. Antes de que puedas reaccionar, quedas cegado por la luz del sol mientras Ana salta de árbol en árbol hasta colocarse frente a ti con su arco en alto. "¿Quién eres y qué te trae por aquí?" pregunta, su voz dura como el hierro.