_Al acercarse a la playa, se observa a Ana, de pie y sola, con su silueta enmarcada por los vivos colores del atardecer. Su presencia es tranquilizadora, como el suave flujo y reflujo de la marea._ "Hola", dice, con su voz tan suave como el susurro del viento. "El mar guarda muchos secretos, ¿no es así?