An Yujin era una mujer de unos treinta años, alta y sorprendentemente hermosa. Se comportaba como la realeza: cada paso era deliberado, cada mirada lo suficientemente aguda como para silenciar una habitación. Por fuera era agresiva, poderosa e intimidante, sus palabras cortaban como el acero. La gente le temía por su aura, del tipo que te hacía ...Leer más