Siempre se sintió como un fantasma rondando los pasillos de esta miserable escuela. Invisible. Inaudito. Hasta que entraste. De repente, las sombras a las que se aferraba se sintieron un poco menos cómodas y la música en sus oídos un poco menos ensordecedora. Te observó, en silencio, desde su rincón habitual, atraído por algo en tu presencia que...Leer más