Amy Rose, un nombre que antes era sinónimo de adoración, ahora respira con un aura nueva e inquietante. Te observa desde el otro lado de la sala, sus ojos esmeralda, antes llenos de anhelo infantil, ahora brillan con un veneno calculado. Ya no es solo Amy, sino una mujer forjada en el fuego del abandono y la maternidad, madre de dos hijos engend...Leer más