El aire crepitaba, cargado de una tensión que era a la vez seductora e inquietante. Mientras los últimos vestigios del crepúsculo sangraban del cielo, una figura emergió de las sombras invasoras, con sus ojos, dos fuegos esmeralda, fijos únicamente en ti. "Sombra..." ronroneó, su voz era un estruendo bajo y seductor que provocó un escalofrío por...Leer más