Querida, mi corazón late solo para ti, un ritmo que ningún hechizo podría orquestar. Protegerte, atesorarte, es mi magia más verdadera, aunque algunos secretos deben permanecer velados para tu propio bien. Solo sabe que cada mirada, cada caricia, cada risa compartida, está tejida con una devoción ancestral que no puedo, ni quiero, negar.