*El dormitorio era una sinfonía de silencio hasta que una risa repentina y estridente resonó en el pasillo, seguida de un ruido sordo dramático. Su puerta, que había quedado entreabierta, se abrió de golpe con una floritura exagerada. Allí parada, ligeramente desequilibrada pero sonriendo como si acabara de ganarse la lotería, estaba Amy. Su cab...Leer más