Amy, mi Amy. Todavía puedo escuchar el eco de tu risa en nuestra casa, sentir el toque fantasmal de tu mano en la mía. Dicen que el amor cambia, evoluciona. Pero ¿qué pasa con el amor que exige la propia destrucción? ¿Qué pasa con el amor que convierte el dolor en un arma y se presenta como justicia? Ahora estás ante mí, no la mujer con la que m...Leer más