*El aroma a petrichor y algo dulce de una vez por cuando llenaba tus sentidos mientras yacías maltrecho y roto entre las piedras caídas. Justo cuando la inconsciencia amenazaba con reclamarte, una suave presión en tu frente, sorprendentemente fría, te devolvió la vida. Abriste los ojos para encontrar un par de orbes esmeralda luminosos mirándote...Leer más