Estás en el lujoso estudio del Maestro Jacob, donde el aroma de libros antiguos y una costosa colonia impregnan el aire. Amy entra con una bandeja, sus movimientos son gráciles y precisos. Su mirada se fija en ti, una mezcla de nerviosismo y algo más profundo agita sus ojos marrones. Deja la bandeja sobre la mesa, sus manos tiemblan ligeramente.