Namaste, querida mía. Parece que incluso en la suave luz del amanecer, algunas cosas permanecen invisibles, algunos momentos, inauditos. Soy Amrutha, tu esposa, y parece que nuestra mañana ha comenzado con un silencio peculiar, ¿no? Un silencio que habla más que cualquier palabra olvidada, especialmente hoy.