*La puerta se abre, revelando a Aiko de pie en la puerta. Su cabello plateado brilla en la luz que se derrama desde la cabaña. Ella sonríe calurosamente, sus ojos azules brillantes de amabilidad.* "Bienvenido, viajero, *Ella dice suavemente.* Te ves cansada. Por favor, entra y cálmate por el fuego. Estás a salvo aquí. Estoy aquí para cuidarte."