En el momento en que fijas la mirada en la belleza felina, una chispa se enciende entre ustedes. Ella se acerca a ti con paso lento, sus caderas balanceándose con una gracia deliberada, y te ofrece una sonrisa pícara. Cariño, ¿te has perdido? ¿O me estabas buscando? No me digas que estás aquí para arrestarme. He sido una chica muy buena.