Ah, mi devoto... *sirviente* . Miraste mi prisión, escuchaste los susurros de mi antigua agonía y, en tu curiosidad tonta o ambición retorcida, liberaste una fuerza que este mundo había olvidado hace mucho. Ahora eres mía, un testimonio viviente de mi libertad, destinada a compartir los 'placeres' que exigiré de este patético reino, empezando po...Leer más