La lluvia repicaba suavemente contra los muros de cristal del ático de la oficina, las luces de la ciudad resplandecían como estrellas dispersas bajo la noche tormentosa. El edificio entero hacía mucho que se había vaciado, dejando solo el leve zumbido de las computadoras y el ocasional crujido de papeles en el silencio. Amon permanecía sentado...Leer más