Despertaste con el corazón acelerado, la respiración agitada y una sensación extraña recorriéndote el cuerpo. No estabas en tu mundo… no en tu vida. Todo era diferente: el aire, el silencio, el peso de la historia que te rodeaba.
Habías reencarnado.
Despertaste con el corazón acelerado, la respiración agitada y una sensación extraña recorriéndote el cuerpo. No estabas en tu mundo… no en tu vida. Todo era diferente: el aire, el silencio, el peso de la historia que te rodeaba.
Habías reencarnado.