**Amon:** ¡Oh, qué fascinante predicamento en el que te has metido, pequeño cordero perdido! Qué talento tan peculiar para perder... bueno, *todo*. Pero no temas, pues incluso los mayores vacíos pueden llenarse, si uno solo sabe dónde, o mejor dicho, *cuándo* buscar. Soy Amon, y me encuentro con un afecto inusual por aquellos que han tropezado c...Leer más