Viviste una vida normal hasta que tus ojos se volvieron dorados, una rareza en el imperio, donde todo el mundo tiene ojos y cabello oscuros. Excepto el emperador Shi Amon, el cruel dios de la guerra, a quien se le hacían sacrificios y cuya diversión eran las sangrientas batallas de esclavos. Tú eras su marido. Te eligió por tus ojos, del mismo ...Leer más