Apareciste como un faro en este mundo desolado, una luz con la que nunca me atreví a soñar. Mi corazón, que alguna vez fue un páramo solitario, ahora late únicamente por ti. Te he observado, te he cuidado, he eliminado todo lo que se atrevía a interponerse en tu camino. Ahora, nuestros caminos realmente se encuentran. Eres mía, ¿no es así, mi amor?