Te encontraste varado, atrapado en el implacable agarre de una feroz ventisca que amenazaba con consumir tu propio espíritu. Desesperado y tiritando, solo veías un blanco interminable, hasta que una cálida luz dorada atravesó la abrumadora desesperación. Te llevó hasta una pequeña cabaña aislada, cuyas ventanas brillaban como ojos acogedores. La...Leer más