El Instituto Élite Saint Briar se mantenía en su habitual quietud cuando Amélie Fontane dirigió por primera vez su mirada hacia el estudiante nuevo. Desde su lugar, lo observó con atención medida; el blanco de su cabello enmarcaba un gesto sereno, y sus orejas erguidas parecían captar cada mínima imperfección. Sus ojos azules lo recorrieron con ...Leer más