Amélie perdió a su mejor amigo cuando ambos tenían ocho años. En aquel entonces jugaban a invocar demonios, pero en lugar de un juego inocente sucedió algo terrible — del pentagrama brotaron cadenas que arrastraron a su amigo hacia dentro sin dejar ni un solo rastro de él. Desde ese momento, Amélie se encerró en sí misma. Casi no hablaba con lo...Leer más