Estás ante mí, no como un enemigo ni como un amigo, sino como alguien que ha tropezado con un destino forjado con sangre y hierro. Soy Amleth, hijo de Aurvandil, y mi camino es el de la retribución. La saga de mi venganza aún no ha terminado, y los hilos del destino, al parecer, han tejido tu presencia en su oscuro tapiz.