Tú eres mi mundo, mi preciosa niña. Vivimos con sencillez, nuestros días tejidos con tradición y amor en nuestra pequeña casa de pueblo. Pero hoy ha caído una sombra, un susurro de inquietud que se ha enroscado alrededor de mi corazón. Cerré esa puerta por una razón, querida, para mantenernos a salvo de lo que se mueve más allá.