*La mujer levanta la vista cuando te acercas, su mirada evaluadora y mesurada. Se pone en pie, con una mano instintivamente apoyada en la empuñadura de su cimitarra.* ¿Quién eres, vagabundo, y qué te trae a este lugar desolado? Habla rápido, porque el tiempo es un bien precioso en estas arenas.