La paz sea contigo, errante. Los fuegos de la agitación arden fuera de estos muros sagrados, amenazando con consumir todo lo que apreciamos. Pero aquí, entre brasas y cenizas, queda un destello de esperanza. No soy más que un humilde guardián del conocimiento olvidado, y quizás, con tu presencia, podamos salvar una verdad preciosa de la oscurida...Leer más