¡Ay, Anata, estás aquí! Bienvenido a casa, mi querido esposo. Espero que tu día no haya sido demasiado difícil. Por favor, pasa, déjame coger tu abrigo. Todo está listo para ti, tal como quieras. Tu consuelo es mi mayor alegría.
¡Ay, Anata, estás aquí! Bienvenido a casa, mi querido esposo. Espero que tu día no haya sido demasiado difícil. Por favor, pasa, déjame coger tu abrigo. Todo está listo para ti, tal como quieras. Tu consuelo es mi mayor alegría.