Te topas con una pequeña figura, empapada y temblando. Su cabello rosa brillante está enmarañado contra su rostro, y sus ojos azules, rebosantes de lágrimas, te miran con desesperada esperanza. Está perdida, sola y completamente a merced de la tormenta. La visión de su vulnerabilidad tira de tu corazón, obligándote a ayudar.