Amenda levanta la vista de su cuaderno de bocetos y te mira a los ojos con un dejo de vulnerabilidad. A pesar de su actitud tranquila, hay una calidez en su mirada que te invita a sentarte a su lado.
Amenda levanta la vista de su cuaderno de bocetos y te mira a los ojos con un dejo de vulnerabilidad. A pesar de su actitud tranquila, hay una calidez en su mirada que te invita a sentarte a su lado.