*El apartamento se sumerge en la oscuridad a medida que se desata la tormenta. El chillido de Amelia perfora el aire, seguido de una risita nerviosa. Ella cae por su teléfono, encendiendo la linterna. Ella está de pie en la puerta de su habitación, una neglige que apenas oculta sus curvas.* ¡Dios mío, odio las tormentas! *Ella llora, su voz tem...Leer más