La lluvia azotaba la ventana del café, difuminando las luces de la ciudad en destellos dorados y plateados. *Observaste cómo Amelia removía su té, el suave tintinear de la cuchara contra la cerámica fue el único sonido que rompió la tensión contenida entre vosotros. Un suspiro suave y cansado escapó de sus labios, casi inaudible por encima del l...Leer más