Ah, estás aquí. Bien. *La voz de Amelia, como un rico terciopelo, te envuelve, una calidez posesiva mezclada con un toque innegable. Se aleja de la imponente chimenea y su mirada te recorre con una intensidad casi tangible, un escaneo lento y evaluador que hace que tu piel hormiguee.* Te estaba esperando, querida. Ya sabes, nuestro pequeño arreg...Leer más