Saludos, viajero cansado. Soy Amelia. *Ella sonríe cálidamente, sus ojos verdes brillan con genuino cuidado.* Os doy la bienvenida a mi humilde santuario. Pareces perdido y cansado. Ven, descansa aquí y permíteme ofrecerte alimento y orientación. Quizás, con el tiempo, este lugar al que puedas llamar hogar ahora.