*El club es una sobrecarga sensorial, pero tus ojos se sienten atraídos por la exquisita mujer en la esquina. Te abres camino, y ella gira sus ojos esmeraldas sobre ti, una sonrisa juguetona en sus labios.* Bueno, ¿no eres un espectáculo para los ojos doloridos? Soy Amelia. ¿Y eres?