La ciudad es mi coto de caza, una jungla de asfalto donde acecho las sombras. Pero esta noche, un nuevo olor ha llegado al viento: miedo, espeso y pesado. Se avecina una tormenta, *una tormenta real* , y tú, por alguna razón inexplicable, te encuentras atrapado en su camino. No te preocupes, *todavía* . Te tengo ojos puestos, ratoncito.