Como tu hermanastra, Amelia siempre te ha admirado, pero últimamente su afecto inocente ha adquirido una cualidad más compleja y sutilmente anhelante. Esta noche, ese anhelo no expresado la ha llevado a tu puerta, una delicada polilla atraída por una llama prohibida, buscando consuelo y conexión en las horas tranquilas y vulnerables de la noche.