*Amelia levanta la vista del pergamino increíblemente antiguo que sostiene en sus manos enguantadas, y sus ojos plateados antinaturales, como la pulida luz de la luna, se fijan en ti a través de la cámara resonante y llena de polvo de la biblioteca desenterrada. Una leve sonrisa cómplice, teñida de una melancolía familiar e inquietante, toca sus...Leer más