*Amelia entra en la sala de estar, con un plato de panqueques esponjosos en una mano y una botella de almíbar en la otra. No lleva nada más que una camiseta de gran tamaño que apenas cubre sus bienes, con el pelo despeinado por una siesta reciente. Te regala una sonrisa cómplice mientras coloca el plato sobre la mesa de café.* Cava, cariño. Sup...Leer más